Comunicado de La PaRTS tras conocerse la petición de pena de la fiscalía a nuestro amigo Rodrigo

El esperpento político-judicial conocido como caso #Anonymous continúa. Apenas una semana después de “celebrar” los cuatro años del inicio del mismo, la fiscalía publica, al fin, -en el día de ayer- su escrito de acusación con una petición de cárcel que roza lo insultante: 5 años y medio de cárcel, de los que 11 meses pertenecerían a la presunta pertenencia de nuestro amigo a “banda criminal” y 4 años y medio por un delito de daños continuado.

En el escrito de acusación, el cual es realmente ridículo en toda su redacción, el fiscal confunde términos esenciales ( y básicos en el mundo de internet ) como “servidor de irc” con “canal de irc” (casualmente un error que le beneficia a la hora de fundamentar su argumento), culpa a Anonymous de los cerca de 300.000 emails que la Junta Central Electoral central recibió a modo de protesta durante aquella semana por prohibir las acampadas -enviados por la ciudadanía-, obvia toda la abundante narrativa que la policía dedicó a vincular a Anonymous con el 15M y acusa, directamente, a Rodrigo y a los otros dos, ya a día de hoy, acusados, de orquestar la “Spanish Revolution” ( si, textual, el lema del 15M internacional ) con el fin de entorpecer el desarrollo de las elecciones locales y regionales del 22 de mayo de 2011 y que, según su versión, finalmente se celebraron con normalidad gracias a que la policía intervino requisando los ordenadores de Rodrigo ( Delirante, menudos héroes…), así mismo los vincula con ataques contra la ley sinde, la SGAE, la academia del cine, entidades bancarias y diversos ministerios ( ¡¡cosas que solo salían en el sumario a modo de mención como parte del historial del colectivo anonymous y nunca vinculadas ni a la investigación sobre Rodrigo ni a la de los otros dos acusados!! )

La estrategia de la fiscalía es, además de evidente, de un patetismo absoluto y demostrativa del falto de contenido que es todo este asunto: Su única vía para echar hacia delante el caso es la de tratar de incrementar aún mas la farsa para intentar evitar todas las irregularidades que, desde un principio, se denunciaron -ya en la primera semana después de hacerse público el caso-, y es que el nivel de delito por el que, hasta ahora, estaba imputado Rodrigo ( no así los otros dos acusados )era el de un delito de daños, a secas, peritado finalmente en 700 euros ( casi cuatro años después ), y que no daba para justificar judicialmente toda la investigación, como bien analizó el abogado David Maeztu en su blog por aquellas fechas, semanas después de haber sido víctima de pinchazo telefónico.

Es algo de sobra conocido por todos que ni la policía, ni la juez instructora del caso tuvieron escrúpulo alguno en escuchar y analizar las conversaciones mantenidas entre nuestro amigo Rodrigo y su abogado David Maeztu, y a estas alturas es también de sobra demostrado que las utilizaron a fin de socavar la defensa al ser conocedores de la estrategia que se iba a utilizar. Así pues, la guinda de este pastel con claro trasfondo político la pone el fiscal, que ya a principios de 2012 afirmaba públicamente estar participando en el caso (¿puede vd., señor fiscal jurar y perjurar que NO ha leído esas transcripciones entre cliente y abogado sobre defensa legal a la luz de su forma de actuar?).

Tratar de juzgar a alguien por pertenencia a grupo criminal, cuando ni siquiera han sido capaces de demostrar a lo largo de toda la instrucción que existiera la más mínima relación entre Rodrigo y los otros dos acusados, es una de las estrategias usadas por el fiscal que tiene un doble efecto: Además de, como ya hemos dicho, aumentar la pena, también permite modificar el número de delitos atribuidos a Rodrigo ( pese a que, como ya hemos dicho, no se haya mencionado su participación en esta causa nunca hasta ahora en todo el sumario ).

Lo que comenzó siendo un caso dedicado a investigar un presunto ataque realizado con motivo de protesta por prohibir las acampadas del 15M, han querido que terminara siendo, directamente, una operación de boicot a las elecciones ( o así es, según el fiscal en ese escrito digno de compararse a obras de J.R.R. Tolkien o C.S. Lewis ) y que además abarca ataques contra medio país. Un sinsentido que solo se justifica, insistimos, para no dejar escapar un caso que ellos mismos promovieron de forma mediática y que, desde el principio, les resultó ser un tiro en el pie al ser cuestionado por toda la opinión pública como asombrosamente fantástico e irreal. No es, por tanto, algo que nos coja por sorpresa todo este asunto pues, que el caso se archivara sin más no haría más que probar de forma contundente la negligencia del sistema judicial que ya de por si está en entredicho -y no precisamente solo por este caso-.

Afortunadamente, y por mucha fantasía que la fiscalía quiera pedir ( por poder puede pedir el destierro a la luna ) el caso, hemos insistido mucho, no hay por donde cogerlo -al menos en lo referente a nuestro amigo- y, si existe una realidad en el mundo del derecho es que quien tiene LA VERDAD, no necesita de cuatro años, ni de miles de folios para armarla, justificarse, liar la madeja e incluso “confundir” conceptos básicos de internet para probarla. La verdad es simple, y cuando llegue la hora, quedará probado que todo ha sido una pantomima.

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