Comunicado de La PaRTS ante la inminencia de #JuicioAnon y la falta de ética periodística

Estos están siendo días duros para esta plataforma. No solo por la ardua realización de preparativos para #JuicioAnon ( difusión por redes sociales, creación y pegado de carteles de la convocatoria, trabajo en pads colectivos… ) sino porque además estamos recibiendo constantemente solicitudes de contacto por parte de periodistas interesados en conocer nuestra versión de los hechos.

Desafortunadamente, no sabemos si por incredulidad, si por desinterés o por qué, nuestras opiniones no se están viendo reflejadas en los numerosos artículos de prensa sobre #JuicioAnon que estos días están inundando los medios. Así pues, cansados, no solo de que se nos omita tras haber dedicado un largo tiempo al elaborar nuestra respuesta, sino de que, además, se insista en reproducir errores en la historia del caso, en los delitos atribuidos, o incluso en seguir reproduciendo el nombre completo de nuestro amigo Rodrigo en prensa ( algo que consideramos que sólo sirve para perjudicar su imagen pública y que es sintomático de falta de ética periodística, POR FAVOR, DEJEN DE HACERLO YA ), de ahora en adelante NO vamos a hacer declaraciones a ningún medio de prensa, ni por e-mail, ni el día de la vista oral. Si alguien declara para los medios lo hará en nombre propio y NO en el de esta plataforma.

Para evitar aún más esta desinformación lo que sí vamos a hacer es distribuir un panfleto entre quienes estén allí presentes, que además servirá de recordatorio de muchas cosas que, seguro, algunos tenían olvidadas. Por ello, hemos estado trabajando durante todo el fin de semana en elaborar el siguiente documento: Plataforma de Apoyo a RTS – Una historia para no iniciados ( #JuicioAnon ), donde hacemos una recopilación de los, a nuestro juicio, hechos más notables del caso ( que no es la historia completa, OJO ), al menos en lo que a nuestro Rodrigo se refiere.

Con respecto a los otros dos chicos acusados, insistimos una vez más: Ni los conocemos, ni Rodrigo tampoco ( como queda patente en el sumario ), así que no podremos hablar de su historia pues la ignoramos, así como desconocemos si algunos amigos suyos se han organizado de una manera similar, no obstante queremos manifestar nuestra solidaridad para con ellos, pues intuimos que las mismas fechorías judiciales que ha sufrido Rodrigo, también se las han aplicado a ellos.

Por último insistir en un hecho que sigue siendo repetitivo en todas partes: NO, esta NO es la primera vez que alguien va como acusado a una vista oral por un delito relacionado con Anonymous en España: Eso YA OCURRIÓ EN 2014. ( un juicio que fue, precisamente, presidido por la juez que ahora dirigirá esta vista oral ). Por favor, infórmense mejor y NO MIENTAN.

El documento en cuestión, que además reproduciremos de forma íntegra a continuación, será la única declaración que la prensa reciba por nuestra parte hasta después del juicio.

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Plataforma de Apoyo a RTS : Una historia para no iniciados

El 10 de junio de 2011, a primera hora de la mañana, la policía nacional lanzaba un comunicado anunciando que había desarticulado a la cúpula del colectivo Anonymous en España y que, en posteriores horas, ampliaría la información mediante rueda de prensa. En torno al mediodía de ese 10 de junio, dos comisarios jefes de la policía nacional, y no los portavoces de prensa habituales, comparecieron ante los medios de prensa para anunciar la detención de tres personas en distintos puntos de la geografía española por su vinculación con unos supuestos ataques a la Junta Electoral Central durante las elecciones de mayo, y por conformar la cúpula del colectivo Anonymous en España. Además mencionaban su posible vinculación con ataques a empresas multinacionales, entidades financieras y gobiernos de todo el mundo. Esa rueda de prensa, que fue retransmitida por varios canales de tv en directo cuya emisión fue cortada para dar cobertura a este asunto, fue el inicio de una de las mayores carcajadas colectivas que la internet española ha realizado nunca, así como el principio de uno de los peores y más patéticos montajes policiales llevados contra presuntos hackers, y contra movimientos sociales de este país.

La historia comienza semanas antes, con unas elecciones a la vuelta de la esquina, y las plazas de media España tomadas por gentes de toda índole y con un solo denominador común: Su hartazgo por el modelo de país en el que, a su juicio, España se había convertido. Aquello, que fue el inicio del movimiento 15M y sus derivados, también fue la puesta en marcha de una pesadilla mediático-judicial para nuestro amigo Rodrigo, uno de los tres chicos a los que la policía quiso “empapelar” en la rueda de prensa que comentamos anteriormente.

La desesperación y el miedo de un gobierno políticamente hundido llevaron a la Junta Electoral Central a prohibir aquellas demostraciones públicas, y al inicio de varios episodios de represión y brutalidad policial desmedida en todas esas plazas tomadas por personas que, para nada, buscaban delinquir. En la vorágine de aquel momento, parece ser que alguien quiso orquestar una protesta digital en contra de aquella prohibición intentando dejar colapsada la web de esa institución un 18 de mayo de 2011 en torno a las 12 del medio día, algo que ocurrió mientras nuestro amigo Rodrigo se encontraba en su puesto de trabajo ( lejos de un ordenador ).

Cualquier persona que sepa un poco sobre delito informático -o que tenga un mínimo de criterio- sabe o es capaz de deducir que, en caso de un ataque informático, lo primero que hay que hacer es analizar el ordenador que ha sido víctima del mismo. Un informe pericial de esa índole suele ocupar decenas de folios e incluir cosas como análisis de los logs/registros de dicho ordenador y generados por el ataque, gráficas de ancho de banda donde quede reflejado que el servicio se vio interrumpido, información sobre las distintas direcciones IPs desde donde se produjo el ataque, y un montón de información más que es necesario tomar prácticamente en directo a fin de tener una fotografía completa del asunto.

A pocas horas de producirse el supuesto ataque, sin haber confiscado o siquiera haber practicado prueba forense alguna en el ordenador de la Junta Electoral Central ( algo que puede llevar semanas ), y mientras Rodrigo llevaba varios días a cientos de km. de su domicilio, en su puesto de trabajo, la policía ya tramitaba con el juzgado de instrucción nº4 de Gijón la orden de registro del que entonces era su hogar. Un suceso que acaeció el 20 de mayo de 2011 sobre las 14:00 de la tarde, cuando un operativo de siete policías llegados desde Madrid a Gijón, y amparados en esa orden, irrumpieron en el domicilio familiar de nuestro amigo y confiscaron varios ordenadores, así como libros, objetos personales y decorativos que aún hoy, cinco años después, nadie ha sabido explicar para qué se los llevaron.

Inicialmente, cuando la policía entró en su domicilio aquel 20 de mayo de 2011, a Rodrigo se le imputó un delito de daños informáticos ( de 6 meses a 3 años de cárcel ) sólo en base a ese supuesto ataque y, además, se le intervino el teléfono a fin de grabar y analizar sus conversaciones telefónicas. Por ese entonces, Rodrigo estaba ya buscando un abogado hasta que finalmente tuvo la fortuna de encontrar a David Maeztu, a quien contrató para que le defendiera en el caso.

Durante los días en que el teléfono de Rodrigo estuvo intervenido, él y Maeztu hablaron hasta en 5 ocasiones para comentar la documentación que por entonces conformaba el caso, y en dichas conversaciones Maeztu le comentó que, entre otras irregularidades, la forma en que la policía lo había identificado ( solicitando información a un proveedor de internet mediante orden judicial ) no se ajustaba a derecho pues, según la ley en vigor en aquél entonces, eso solo se podía hacer en casos de delito grave ( 5 o más años de cárcel ). Dichas conversaciones telefónicas, no solo fueron grabadas por la policía, sino que además fueron analizadas y transcritas al sumario con anotaciones y comentarios al respecto de su contenido ( la estrategia de defensa ). Cabe resaltar además, que en esas conversaciones que, teóricamente, son privadas e inviolables, Rodrigo negaba siempre la autoría del delito.

Todos estos episodios se produjeron entre el 22 y el 28 de mayo de 2011, fecha por la que entonces, aún no habían ido a por los otros dos chicos, a los que detuvieron una semana más tarde: Ya en Junio de 2011. Para entonces, queda claro para nosotros que la policía ya era conocedora de que había metido la pata en su actuación contra Rodrigo, así que a esos otros dos chicos se aseguraron de imputarlos, no solo por el mismo delito de daños que a Rodrigo, sino que además les pusieron desde el principio asociación ilícita, para elevar su imputación y evitar que sus abogados pudieran interponer similares recursos de nulidad del caso.

Cuando la policía tuvo la feliz idea de dar aquella afamada rueda de prensa, se desató una vorágine mediática de barbaridades, incorrecciones y MENTIRAS que aún hoy perjudican gravemente la imagen y la intimidad de Rodrigo, pues fue en él en quien más se ensañaron tanto las autoridades como la prensa a la hora de difamar: Se enumeraron un montón más de delitos y de ataques atribuidos incorrectamente a Rodrigo y a los otros dos chicos. Ataques que, sencillamente, solo salen en las páginas iniciales del sumario a modo de descripción para la juez instructora del caso, para que entendiera qué es y qué hace el colectivo Anonymous: Ataques a Playstation, entidades financieras, gobiernos de todo el mundo y empresas energéticas que sí que fueron víctimas del colectivo anonymous a nivel internacional, pero que más allá de esa mera mención, NO SE INVESTIGAN EN NINGÚN MOMENTO EN EL SUMARIO,NI TIENEN VÍNCULO ALGUNO CON RODRIGO.

Así mismo, tanto policía ( quien horas después lo desmintió, pero en voz baja ) como prensa afirmaron otras cosas que tampoco salen en el sumario, tales como que en casa de Rodrigo habían sido encontrados información para el entorno de ETA. Una mentira que se cae por sí misma ya que ,en esas situaciones, se aplica a los imputados leyes antiterroristas y prisión preventiva. De la peligrosidad de Rodrigo y de los otros dos acusados se puede dar uno cuenta cuando se sabe que, en 5 años de instrucción, ninguno de ellos estuvo en prisión o se le puso medida de control judicial alguna: ni ir al juzgado a firmar de forma periódica, ni retirada del pasaporte, ni nada… sencillamente libertad con cargos.

En Asturias, la totalidad de los medios regionales de prensa se centraron en aquel momento, más que en los delitos, en la vida personal de Rodrigo. El periódico “El Comercio”, del grupo vocento, publicó en portada y luego a doble página completa un artículo donde se incluían una fotografía de Rodrigo cuando practicaba artes marciales a alto nivel, su nombre completo (con apellidos) y hasta su dirección de por aquel entonces: una vulneración de su intimidad que ni a presuntos criminales de la peor talla se les suele aplicar. Además afirmaba sin tapujos ninguno falsedades como que su padre ( al que la policía había tomado declaración semanas antes para el caso y que le acompañará al juzgado en próximas fechas ) había fallecido. Por su parte, el periódico “La Nueva España”, además de insistir en la tesis de ETA, recogía también, a toda página, las declaraciones de unos supuestos compañeros de clase de Rodrigo ( quien ya llevaba más de un quinquenio fuera de la universidad ) donde, además de mentir en la personalidad de nuestro amigo, no acertaban ni en los estudios que él había cursado: Se lo habían inventado directamente todo, o sus “fuentes” les habían tomado el pelo a costa de arruinar la imagen de nuestro amigo y pasarse un buen rato riéndose de algún periodista crédulo y ávido de basura falsa. La ausencia de veracidad, ética y rigor no fue nada comparado con el afán de querer vender periódicos. Sea como fuere, la información sobre la vida personal de Rodrigo, ya fuera falsa o cierta nunca fue relevante para la noticia y para lo único que sirvió fue para causarle daño a su imagen pública, con consecuencias tanto personales como, peor aún, profesionales por algo por lo que aún no ha sido juzgado por la vía penal, que es la única válida.

Un medio de prensa ( El Ideal de Almería ) llegó a afirmar que a Rodrigo lo habían localizado debido a que, mientras se encontraba dando algún tipo de vídeo-comunicado en streaming reivindicando la autoría del ataque ( y al más puro banda terrorista ), se le había roto la goma que sujetaba la careta de Guy Fawkes, y que se le había visto el rostro en directo, facilitando así su identificación. Un artículo que, de tan ridículo y falso, duró apenas unas horas online.

El caso #Anonymous está ampliamente documentado para nosotros como un montaje político más contra el movimiento 15M, y si no se mira desde ese punto de vista, es imposible entenderlo. El ataque que se produjo, presuntamente organizado por el colectivo Anonymous a modo de protesta por la prohibición de las acampadas de las plazas del 15M que impuso la Junta Electoral Central, no ha dejado ni un solo rastro que pudiera añadirse al sumario del caso en forma de registro informático, informe pericial o documento que acredite que ese supuesto ataque se produjo verdaderamente ( ni por Rodrigo, ni por los dos chicos, ni por nadie ). La única base para el caso, a falta de un informe pericial, es una carta fechada en 2015, 4 años después de los hechos, de un solo folio y escrita por una sola cara, firmada por el departamento informático del congreso donde informan que, durante el 18 de mayo de 2011 tuvieron una sobrecarga en sus servicios y que ello acarreo un coste de 700 euros por la contratación de un consultor externo, sin incluir, para más inri, factura alguna que lo demuestre, o sin siquiera mencionar su nombre para que testifique.

Durante todo este tiempo, además, se han producido otras tremendas irregularidades en el caso, dignas de un tebeo de “Anacleto Agente Secreto”: Los ordenadores de Rodrigo no fueron precintados correctamente y se rompió la cadena de custodia: Todos los puertos y conexiones de sus ordenadores estaban expuestos y era posible manipular el contenido de los mismos a placer. Además de la ausencia de un precinto, las huellas digitales de los discos duros, obtenidas en las pruebas forenses de la policía, no coinciden con las de los que se incautaron en su casa. Algo que técnicamente es imposible que suceda salvo que haya manipulación, y que quedó reflejado en el sumario mediante fe judicial de un secretario del juzgado quien dejó constancia de la rotura de la mencionada cadena de custodia, pero que, aún así, no impidió que fueran admitidas como pruebas durante la instrucción. Casualmente, tras las pruebas forenses realizadas por la policía varios de sus discos duros quedaron, extrañamente, inutilizados y no se pudo realizar una segunda verificación. Aún con todo, y pese a todas esas delirantes situaciones, la policía fue incapaz de encontrar ninguna clase de software ilegal, para hacking o maligno que sirviera para cometer ataques y actos delictivos, ni tampoco prueba alguna que sea capaz de demostrar que entre Rodrigo y los otros dos chicos existiera relación alguna.

Que la capacidad de hackear la ley que David Maeztu demostró desde un primer momento fuera un verdadero incordio para la instrucción del caso resultó ya evidente cuando compañeros de trabajo de Rodrigo, que tuvieron a bien testificar que, el día y hora del afamado ataque, él estaba a su lado desempeñando su trabajo, y no desatando un infierno digital por sobre la JCE, fueron amenazados por la policía con ser llevados a Moratalaz para tomarles allí declaración ( en vez de en Asturias, donde residían ), advertidos telefónica y verbalmente de la pena que conlleva dar falsos testimonio, y asesorados por su interlocutor policial sobre lo poco conveniente que resultaría para ellos tener trato conmigo o con David para hablar del caso.

Así pues, conscientes de que los recursos de nulidad del caso presentados por David Maeztu eran una traba difícil de esquivar, la policía se esforzó en buscar algo con lo que inculpar a Rodrigo de manera que su imputación superara la barrera de los 5 años de cárcel. Así fue como a principios de 2013 se sacaron de la manga un nuevo delito: El de revelación de secretos, por el que acusaban a Rodrigo de haber filtrado su sumario a la misma prensa que le había arruinado la imagen pública. Una estupidez y un sinsentido tan grande que, apenas pasados un par de meses, y mediante otra magistral actuación judicial de David Maeztu, llevaron a la juez instructora a archivar la causa contra Rodrigo y que, más tarde, se transformaría en lo que SI QUE HA SIDO el primer juicio en España contra alguien vinculado a Anonymous: Un juicio contra un chico de Castellón al que juzgaron en Gijón a mediados de 2014.

Y así llegamos al final de la instrucción en 2015, cuando se cierra la investigación y el caso es remitido al ministerio fiscal, cayendo en manos de Alberto Rodriguez Fernandez para que lo estudie y realice el oportuno escrito de acusación, y quien, quizás por dejadez de la secretaria judicial, quizás por casualidad, quizás por interés, además recibe un extra que no debería estar en el sumario: Las famosas conversaciones entre Rodrigo y David Maeztu, y su estrategia de defensa

No solo las recibió el fiscal: la secretaria judicial del juzgado de instrucción, quien había dado fe de su retirada en 2011, dejó las afamadas páginas en el sumario, y cuando se cerró la instrucción la copia completa del mismo fue remitida a todas las partes ( incluyendo a los tres abogados que representan a Rodrigo y a los otros dos chicos ) con lo cual es innegable, de forma oficial, que el fiscal tuvo acceso a qué va a plantear David Maeztu para defender a Rodrigo.

Lejos de reconocer que el caso, al menos en lo que se refiere a Rodrigo, estaba perdido, el fiscal utilizó todo lo ahí contenido para reinterpretar el sumario de una manera digna de novela de ciencia ficción que le permitiera superar la limitación de los 5 años en su escrito de acusación. Así fue como, por un delito que ha ocasionado unos dudosos y, todavía no demostrados de forma alguna, 700 euros de gastos, Rodrigo pasó de estar imputado por un delito de daños que negó cometer desde el principio ( de 6 meses a 3 años de cárcel ) a un delito de daños continuado ( 5 años ) más pertenencia a grupo criminal ( 11 meses más ) pues, de otro modo, no podría ir a la vista oral sin esquivar la estrategia de David Maeztu: Todo, insistimos, por unos 700 euros todavía no demostrados de forma pericial.

Han pasado ya 5 años del inicio del caso y aún hoy tenemos muchas cuestiones que, estamos seguros, por desgracia nadie jamás responderá. ¿Como es posible que por un delito de daños de 700 euros no probados se orqueste semejante circo mediático y se corte la emisión de varios canales de tv que se termine hablando del caso en prensa internacional como el New York Times, la BBC o Al-Jazeera?, ¿Que clase cúpula de Anonymous era esa que se había desmantelado, que, lejos de dejar al colectivo tan descabezados y desprovistos de infraestructura como la policía afirmaba que estaban, fueron capaces, apenas horas después de aquella patética rueda de prensa, de coordinar un ataque a modo de represalia que dejó la web de la policía nacional tumbada durante horas?.

Estas no son las únicas preguntas que se nos plantean, ni tampoco hemos narrado aquí todas las irregularidades del caso -la historia completa-. Pronto, cuando todo termine y Rodrigo sea declarado inocente, nos encargaremos de difundirla. La PaRTS nació únicamente con el fin de asegurarse que Rodrigo estaba arropado en todo momento, que no se sentiría solo ante esta farsa, y hoy podemos afirmar con rotundidad que lo hemos conseguido.

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