Comunicado de La PaRTS al hacerse pública la sentencia de #JuicioAnon – En la hora de la victoria… –ACTUALIZADO A 27/01/2017—-

Queremos hoy iniciar el que, esperamos, será el último comunicado que esta plataforma de apoyo redactará antes de su disolución definitiva, haciendo una referencia directa al título del comunicado que el grupo !Hispahack publicó hace ya muchos años atrás al conocerse la sentencia de aquel caso que marcó un antes y un después en la historia informática y penal de este país.

Desde el abismo que separa a ambos casos ( al menos en lo que a la parte técnica y judicial se refiere ) no podemos más que apreciar tremendas similitudes en cómo una sociedad crédula y unos medios de comunicación ignorantes en lo referente a nuevas tecnologías, se tragan sin pestañear, y sin el más mínimo espíritu crítico, las versiones oficiales procedentes de una policía inepta, cobarde y técnicamente incapaz de explicar conceptos básicos de informática casera ante un juez. Una policía que además, disfruta de la más dulce de las impunidades para decir y hacer lo que le venga en gana mientras no moleste a nadie con poder e influencia, pues “el sistema” está diseñado para autoproteger a sus miembros.

Hoy, que ya tenemos una sentencia judicial de 51 páginas donde se oficializa lo que nosotros ya sabíamos ( que Rodrigo era inocente ) podemos deshacernos, sin miedo alguno a las consecuencias, de la mordaza que durante años nos obligó a recular, a repensarnos muy mucho cada acción, cada comunicado…todo con tal de no dar pistas, o de perjudicar de alguna manera a nuestro amigo durante el calvario que le tocó vivir.

El caso #Anonymous ha sido una larga y gran mentira institucional, pagada con el dinero de todos los ciudadanos, que ha servido para mantener a un grupo de funcionarios entretenidos trabajando durante “5 años y pico” en algo ficticio, en humo. Un tiempo que, a la luz de lo oído en la vista oral, mejor hubieran invertido en formarse de verdad. Probablemente nadie sea capaz de dar tan siquiera un coste aproximado en euros de las miles de horas de trabajo dedicadas a escribir estupideces y mentiras en folios oficiales, a investigar lo que no existía, a mover papeles de un lugar a otro, a inventar una historia que únicamente sirvió para dar un campanazo mediático y aleccionar a cualquier ciudadano que, por un solo instante, llegara a cuestionarse tan siquiera el “sacar el pie fuera del tiesto” del sistema: a dejar ser una mansa res de ganado.

Ayer no se hizo justicia, al contrario: se consumó una injusticia. Hacer justicia hubiese sido dar este mismo carpetazo al caso pero muchos meses atrás, en tiempos donde no existiera una imposibilidad jurídica por prescripción de todo, causada por una demora en el tiempo que no cerrara las puertas a poder pedir responsabilidades a esos policías que violaron derechos fundamentales, a esos altos funcionarios que se valieron de su posición para hacer política y “trepar” más aún en la pirámide de lo estatal en base a salir en ruedas de prensa con merchandising en la mano, a todos esos medios de comunicación que, lejos de contrastar la información, publicaron auténticas barbaridades con tal de ser los primeros en dar una noticia. ESO sería hacer algo similar a justicia, pues hay daños que, por mucho que se intenten subsanar, siempre serán irreparables.

Aún hoy, con una contundente sentencia de por medio, que dedica varios párrafos a mencionar la rotundidad de las respuestas de Rodrigo durante la vista oral, en contraste con los titubeos y la memoria selectiva de agentes de policía, que habla con claridad de que en la investigación y en la instrucción no se han hecho cosas bien ( sino todo lo contrario: MAL Y CON MALA FÉ ), y que se han vulnerado derechos fundamentales porque sí y punto, no dejamos de sorprendernos con la falta de profesionalidad de muchas editoriales que, lejos de mostrar el más mínimo atisbo de haber comprendido al fin lo que se narra en esas 51 páginas, de qué va todo este caso, o de que puede ser un buen momento para plantearse una revisión de su ética periodística, siguen aún hoy, sin pudor alguno, hablando de presunto autor, CUANDO YA HA SIDO ABSUELTO, publicando nombres completos y direcciones, mentiras y medias verdades a fin de no romper su mezquina linea editorial ( ya veremos si esta vez se libran de una visita por sede judicial… ). Unas editoriales cuya obsolescencia ya se había hecho definitivamente palpable durante la vista oral, al ser incapaces de entender jerga y bromas de internet, o incluso gesticulaciones provenientes de tribus urbanas

Para bien o para mal, internet tiene memoria eterna y, aunque pasen décadas, el nombre de Rodrigo, su identidad e intimidad, estarán ya para siempre estigmatizadas por culpa de todo este asunto. De nada importa que en el futuro se publiquen mil y una sentencias y se fuerce a modificar decenas de páginas web: El alcance de la tecnología es, y será, muy superior al de cualquier ley, e indefectiblemente, siempre habrá algún lugar en la red donde queden ecos de aquellas ocasiones en que se afirmó que en casa de Rodrigo había documentación para ETA, de que tiene estudios que jamás cursó, o de que fue miembro de un grupo criminal con un nivel de peligrosidad similar al de Al_qaeda (solo por mencionar algunas perlas en forma de citas textuales de medios de prensa durante aquellos días). Quizás todo esto, toda esa concepción de la red como algo imperecedero es la que él mismo tiene, y la que explica su actitud frente a los medios durante la vista oral: Puestos ya a ser expuestos como un trofeo, y tras cinco años de juicio público con su correspondiente cumplimiento de condena, al menos hacerlo de forma épica \m/ ( y por los loles ). Quizás por eso existe esta plataforma, para dejar constancia de que NO ES ASÍ, de que TODO ERA MENTIRA, le pese a quien le pese, pues Rodrigo ya ha tenido bastante sin merecerse nada

Y es que esto es incontestable. Rodrigo ha tenido que pagar un irreparable precio laboral pero, sobre todo, psicológico y personal por culpa de algo de lo finalmente ha sido declarado inocente: viendo cómo había gente que le terminaba dando la espalda ante la apabullante actitud sensacionalista de la prensa, y cómo sus relaciones personales se colapsaban para siempre, resultando incluso afectada su propia salud y la de su familia. Él siempre tuvo claro que era inocente, pero hay situaciones que están muy por encima de la capacidad de aguante de una persona normal, y esta ha sido una de ellas. Muchos de los que se esconden detrás de las páginas de un periódico, o tras una placa y un uniforme, seguramente se habrían derrumbado a las primeras de cambio, pero Rodrigo nunca lo hizo: Precisamente por esa convicción de saberse inocente

El amarillismo policial, que quedó perfectamente reflejado en aquella patética rueda de prensa de “Los Del Rio” ( unas criaturas institucionales sumamente peligrosas, y tan ávidas de ascender y de manipular las cosas en su propio beneficio como carentes de conocimientos, o de vocación como agentes de la ley) en vez de los portavoces de prensa habituales, haciendo gala de la más absurda de las pomposidades, tanto en tv como en redes sociales, y reservada solo a casos de terrorismo, formará ya para siempre parte de la historia del hacking español, sin importar que nuestro amigo nunca jamas realizara ni una sola actividad ilícita, ni que en ninguno de sus discos duros se descubriera ni un solo byte de software creado para causar daños informáticos.

Hoy es un día agridulce. Los últimos momentos de vida de esta plataforma que nació de forma espontánea están cada vez más próximos. Nos iremos con la satisfacción de que nuestro principal objetivo ( que Rodrigo JAMÁS se sintiera solo ) se ha conseguido, aunque no con el mejor de los epílogos posibles, pero con la incertidumbre de que, si esto le puede pasar gratuitamente a una persona tan llana y normal como Rodrigo ¿cuantas de las historias que nos presentan las autoridades y la prensa serán verdad?

Es triste, pero lamentablemente en España la sociedad demanda circo y es algo difícil de cambiar.

–ACTUALIZADO A 02/12/2016–

El Tribunal Superior de Justicia de Asturias confirma la sentencia: Todos son inocentes, la policía falsificó pruebas y la instrucción vulneró derechos fundamentales.

–ACTUALIZADO A 27/01/2017–

Sentencia del TSJA ya firme e irrecurrible. Ahora sí, se ACABó. Saludos y hasta siempre jamás

 

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